INTRODUCCIÓN
El Análisis Funcional de Operatividad (HAZOP) es una técnica estructurada que permite realizar un estudio sistemático de un proceso y, mediante la utilización ('HAZOP guide words'), descubrir qué desviaciones se producen con respecto a lo establecido en el diseño original y si estas pueden generar un riesgo. La identificación de riesgos es un proceso importante, ya que permite evaluar, gestionar y mitigar los problemas potenciales. También puede aportar información útil para la dirección, los procedimientos escritos y la investigación de incidentes.
NUESTRA SOLUCIÓN
Applus+ VELOSI ofrece una solución única que lleva a cabo este análisis mediante una serie de técnicas de probada eficacia y con el apoyo de herramientas de software. Los riesgos se clasifican en una matriz de riesgos de 5x5 en la que el nivel de riesgo se indica con un número y una letra. La letra representa la frecuencia con la que aparece el riesgo y el número representa su gravedad.
 
VAIL-HAZOP es una herramienta de software desarrollada internamente para la realización de análisis HAZOP. En su desarrollo se han utilizado las normas API 750, API 14J y API 1150 como documentos de referencia. Entre las características de VAIL-HAZOP se encuentran:
  • Aplicación basada en Windows, fácil de usar y con una atractiva interfaz gráfica de usuario.
  • Registro del equipo del proyecto y la sesión de trabajo, e informes dinámicos sobre el proyecto y las instalaciones.
  • Registro de los datos sobre los nudos y de las posibles incidencias.
  • Generación de hojas de registro y listas de acciones recomendadas.
  • Estricta política de seguridad, con acceso mediante contraseñas para evitar usos no autorizados.
  • Resúmenes de los análisis.
  • Asignación de acciones y tareas con información sobre su estado de ejecución y clasificación por orden de prioridad.
Los análisis HAZOP son enormemente beneficiosos durante el diseño o la instalación de cualquier planta o proceso nuevo o cuando se realizan modificaciones importantes en los ya presentes; cuando existen riesgos operativos, por ejemplo en relación con el medio ambiente, la calidad o los costes; después de un incidente importante en el que se haya producido un incendio, una explosión, una emisión tóxica, etc., o para justificar por qué no es necesario cumplir un determinado código de prácticas, documento orientativo o código del sector.